ENCUESTA SOBRE LITERATURA DE TERROR: FABIÁN GARCÍA

FABÍAN GARCÍA



¿Se considera un autor de género?

A mí me gustaría ser considerado un escritor, a secas, sin ningún “de” posterior, o bien que se me incluyera en una categoría más amplia. Lo que  publiqué hasta ahora puede insertarse en el género terror, pero eso no implica que me interese solo por los temas macabros o sobrenaturales. De hecho tengo material inédito que es ajeno al terror.

Clasificarme siempre me incomoda un poco. Si digo “no soy un escritor de terror” entro en contradicción con mis  libros editados, y parezco avergonzado de mi imaginación; si afirmo “soy un escritor de terror” me limito a ser solamente eso, y quedo pegado a una categoría en la que no siempre me siento cómodo. A mí el terror de los best seller, que es el que la gente asocia con el género, no me interesa nada. La literatura oscura que me atrae es otra.

Por otra parte, tengo un problema con la que se supone que es la motivación primordial de la literatura de terror. Yo no escribo para causar miedo; creo que centrarme en eso puede empobrecer  el resultado, que para que el miedo ocurra tienen que darse muchas otras cosas primero. Creo que, salvo que uno sea un genio, escribir pensando en asustar al lector lleva directo al susto de película pochoclera. Yo no escribo para asustar: lo que quiero es asombrar, fascinar. Y entretener, claro. 

¿Qué opina al respecto del menosprecio?

Al rechazo al terror literario no le faltan fundamentos.  Si  al género lo representan los best sellers, entonces abundan los lugares comunes, la prosa apurada, las páginas innecesarias, la gente que imita sin pausa ni decoro a otra gente. 

También, últimamente, los que al parecer escriben porque no tienen plata para hacer películas; gente que se vio todas las de Carpenter pero a la que no se la ve muy interesada en leer ( o que a lo sumo lee comics).

Todo esto es cierto, pero no representa a la totalidad de  los que hoy  reciben la calificación de “escritores de terror”. Muchos de ellos, sin salirse de las normas del género, logran historias originales, muy bien narradas; algunos se esfuerzan por innovar, o hacen mucho más que solamente terror. El bosque está lleno de yuyos, pero hay  madera buena si se sabe buscar.

A veces, son las circunstancias de la publicación, las vías de acceso al público, las que ingresan a un autor en la categoría. No me refiero a EEUU, la tierra de los best sellers del terror:  allá tienen bien delimitados los campos (literatura popular y de la otra), hay un mercado grande, se puede hacer mucha plata, etc. Hablo de la escena local, en la que el terror no le interesa a casi nadie. Por acá, si escribiste un libro  de tema sobrenatural o macabro y no sos ninguna figurita, es muy probable que las únicas editoriales interesadas en publicarte sean las dedicadas al terror. Y que, por ende,  de los pocos medios dispuestos a hacerte una entrevista o una reseña, la mayoría sean los dedicados al terror también. Eso te ingresa en una categoría que quizá te resulte algo estrecha, y hace que cualquier cosa que haya dentro de ese libro (o de los siguientes) se interprete como perteneciente el género, que se lea en esa clave, cuando quizá lo pensaste de una forma distinta.

De todos los géneros supuestamente populares, el terror es el que menos respeto consiguió hasta ahora. Hace rato que a la ciencia ficción y al policial, si están bien hechos, se los considera parte de la literatura “seria”. Hay muchos escritores que incluyen elementos de ciencia ficción en sus tramas y nadie los considera por eso “de género”. En la Argentina está el caso de Carlos Chernov, que es un excelente y muy respetado escritor.  El terror sigue mal visto, hace fruncir narices, y no creo que eso vaya a cambiar. La supuesta “moda del terror”, de la que se estuvo hablando por acá, fue una movida destinada a promover dos o tres obras puntuales, obras que favorecían  la promoción de imposturas en boga, no mucho más. Algunas de las caritas  del ambiente que aparecen por todas partes se volvieron “weirds” por un rato, para aprovechar la volada, pero eso fue todo.

 ¿Qué autores o artistas fueron y son influencias para su escritura?

Disfruto de autores muy diversos, podría hacer una lista larga y un poco incoherente de autores preferidos. Los admiro, pero no todos son influencias a la hora de escribir. Las tramas que se me ocurren son casi siempre extrañas, fantásticas, por eso aquellos  a los que  me gustarìa parecerme un poquito, a los que trato de no copiar pero tengo como ejemplos de excelencia, son autores que escribieron mayormente dentro de ese registro

Poe, Machen, MR James, Blackwood.. autores de la época dorada del cuento, más que nada. Me gusta mucho lo que se escribía en esa época, el siglo diecinueve y los principios del veinte.

Robert Aickman y Thomas Ligotti, dos exquisitos del horror más cercanos en el tiempo. Lovecraft, desde ya, y Clive  Barker.

Tambièn Alfred Kubin,  Kafka, Bruno Schulz, Kobo Abe....estos últimos no son escritores de género, pero pueden ser mucho más perturbadores que muchos escritores de terror.

Hay algunos directores de cine a los que admiro, y que puedo considerar influencias de otro orden también. Lars Von Trier y Cronenberg, por ejemplo. Y el J-Horror, el cine de terror nipón en general.

¿Qué libros le dieron realmente miedo? ¿Por qué?

Entre los que me causaron escalofríos reales hay una novela de Stephen King: Cementerio de animales. La leí muy joven, me parece que eso favorece las emociones inesperadas. La escena que me asustó es la de la noche en la que el gato, ya muerto y enterrado, vuelve a la casa y entra por la ventana de un salto. Está muy bien contada, pero además yo estaba fresquito como lector. Cuando uno ya se entrenó un poco se va haciendo más complicado asustarse de verdad al leer. Me volvió a pasar, no hace mucho, con Ligotti. Tiene un cuento en el que alguien despierta convertido en una cabeza de muñeco, sin cuerpo,  que me impresionó mucho. Ligotti no es una persona muy equilibrada que digamos, y sabe transferirle al lector su desesperación y su miedo.

Me pasó también con cuentos de MR James  y de Mauppasant, ahora que recuerdo. Con el primero, porque aunque su forma de narrar es distendida, algo irónica, sabe introducir sus fantasmas en el momento exacto y con  palabras medidas y  exactas. Uno de sus cuentos que más me impactó fue “La habitación número trece”, en el que ya aparecen las distorsiones espaciales que después iba a utilizar Lovecraft.

Con el segundo, porque sus cuentos oscuros tienen una intensidad especial. El miedo se siente real, da la impresión de que el tipo estaba asustado cuando escribía. 

Me pueden asustar ciertas imágenes muy poderosas, ubicadas en el momento justo, o detalles perturbadores pero no del todo comprensibles. Es decir, el susto bien entendido o la incerteza  típica de las pesadillas, esa cosa confusa y absurda que angustia. Supongo que en eso me parezco a todos, aunque no creo que la misma imagen o la misma incerteza puedan asustar a personas distintas. El miedo es algo bastante personal.

¿Qué elementos considera que debe tener en cuenta un escritor de género hoy en día?

Creo que un escritor de terror debería tener muy en cuenta qué es lo que puede asustar hoy en día, no intentar lo mismo que se hacía hace 50 años. Muchos de los golpes de efecto de la narrativa de otra época ya no sirven y hasta pueden resultar graciosos. Las creencias y tradiciones sobre las que se asentaban algunos tipos de miedo ya perdieron terreno, hoy los miedos son otros y no son tan comunitarios, generales.  Afectan a casi todos pero se viven un modo individual, porque hoy el único vínculo fuerte de muchos es consigo mismo. O con sus mascotas a lo sumo. 

 Debería recordar que el chasco, el susto fácil, no es material para la literatura. Para eso está el cine pochoclero. Si de verdad les interesa la literatura, y no la abordan como un sustituto del cine o el comic, deberían tener presente que  hoy más que nunca, cuando lo audiovisual reina y al lenguaje escrito los sustituyen de a poco emojis y memes, la escritura tiene que seguir un camino muy distinto. Un relato de horror no debería ser un compendio de chascos ni un guion ampliado, porque es literatura.

Es cierto que los productos audiovisuales de terror se inspiran con frecuencia en cierta escritura, y que esa es la escritura más leída ( o a veces la única) por lo adeptos al género. Eso crea una retroalimentación que yo juzgo negativa. Hay otras formas de literatura de terror, y de literatura en general, de las que se puede aprender mucho. Cualquiera que quiera escribir sobre el miedo debería tener esto muy presente.

 ¿Considera que el género debe renovarse, ve algún tipo de cambio a futuro?

La verdad es que no se si debería renovarse o no, o si ya lo está haciendo....estoy bastante desconectado. El único contemporáneo al  que leo (leo a varios de mis colegas del país, pero ahora me refiero a los otros) es Thomas Ligotti, que como escritor de terror es bastante atípico... es casi el opuesto del “rey del terror” de Maine. Lo demás es releer a mis preferidos de siempre, descubrir clásicos que no conocía ( hasta hace poco no había leído a HH Ewers) o a autores alejados del género.  Hay una movida, la del New Weird, que supuestamente le está buscando una vuelta novedosa a algunos tópicos. No me genera interés por ahora,  aunque es posible que haya cosas muy interesantes ahí.

Una renovación que podría ser muy interesante sería la de un horror cósmico actualizado y ampliado. Uno que recurra a la ciencia actual (como Lovecraft hizo en su propia época) y que se anime a crear otras deidades, otras cosmogonías. Me refiero por supuesto a inventar,  a crear desde cero o casi desde cero, no a distorsionar la obra ajena para convertirla en vehículo de la propia  ideología, como se está haciendo moda hacer con el pobre Howard Phillips. 

Podría pensarse como un esfuerzo de varios, un proyecto de décadas. Uno centrado en la literatura, no en la didáctica moral.

Eso es lo único que se me ocurre como proyecto conjunto. El resto son caminos individuales, búsquedas personales para las que no tengo recetas.

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