LA LENTA FURIA (de Fabio Morábito), por Nicolás Correa

LA LENTA FURIA
de Fabio Morábito
Eterna Cadencia, 2009
por Nicolás Correa


DE LO DESCONOCIDO

Para comenzar estas breves líneas sobre el libro de Fabio Morábito, tenemos que hacer mención a su prosa cuidada y una utilización quizá excesiva de las Repeticiones. Uno se encuentra con el texto de Morábito y puede llegar a confundirse creyendo que es una mala traducción, de esas que abundan en el inexistente mercado literario argentino. En mis primeras líneas expondré el sentido de Repetición en el texto del presente autor.

Entiéndase por Repetición lo siguiente: mecanismo, acción o resultado de repetir un proceso, un concepto o una palabra a fin de fijarlos. En este sentido, Repetición puede otorgar cierta fuerza en la fijación de la obra, pero es un trabajo sutil que debe realizarse sin torpezas ni abusos. En los primeros dos cuentos esto sucede casi automáticamente. El cuento que da inicio al libro llamado “Las madres” posee un trabajo de repetición abusivo y torpe, no común a un autor de varios libros de poesía y narrativa. En el segundo, “El tapir”, se puede detectar el mismo error y un final de cuento bastante poco afortunado, no en la definición del mismo ni en la ambigüedad que el escritor intenta trabajar, sino en la falta de coherencia textual.

El resto del libro sigue siendo trabajado con la misma intención ambigua de los finales abiertos. Se aleja del mecanismo de la repetición pero se vuelve opaco, con la primacía de lo cotidiano que no llega a ser extrañado como la osada contratapa pretende, contratapa que reza: Desconcertantes y fascinantes, los relatos de este libro revelan el hervor descomunal que se oculta tras la apariencia tranquila de las cosas... Sería injusto no hacer una sana mención de que el autor lo intenta: intenta establecer la extrañación de los sucesos que cercan su obra, pero los hechos mismos, la cotidianeidad logra ganarle la pulseada. Un hecho cotidiano que no se parece a un hecho cotidiano e intenta ser extrañado, otorga como resultado una empresa desafortunada. Desde ya, la contratapa nos ofrece su visión primera del texto: Desconcertante.

Alejándonos de la Repetición como una herramienta mal distribuida en la obra de Morábito, nos acercamos a un cuento como “Los Vetriccioli” que es el texto, que a mi humilde entender, consigue mantener cautivo al lector. Lo que sigue del libro tiene su colofón en “Oficio de temblor”, un texto tan transparente que se cae de las manos.

La operación de trabajar con el detrás de las cosas, con su apariencia tranquila, da como resultado una obra que juega al limite de la nulidad y la ingravidez. Un texto que se anula a sí mismo, que pretende esconder un peso narrativo pero no es más que apariencia. Finalmente, desde mi humilde visión, para cerrar este breve recorrido por La lenta furia, debo hacer mención al desventurado juego de la ambigüedad que ejerce el escritor, que mal logrado llega a lastimar una obra que se pretende exquisita.

Para terminar con estas breves líneas sobre la presente obra, podemos destacar el manejo de la prosa poética que el autor trabaja, delatando su excelente obra poética. Las palabras en Morábito seducen, logran formar una trama que no deja ver lo que se esconde, si es que hay algo que se esconde. No caer en ese sitio común es tarea del lector.

1 comentario:

Lev dijo...

Creo que la reseña es tan buena, que me dan ganas de comprar el libro para ver qué tan así son las cosas que dice este escritor.
Me parece que hay que tener bastante huevo para sostener de esa manera una critica así, a contramano de lo que hoy en día se puede leer. Flores y más flores.

Saludos
Exelente número

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