EDITORIAL
KJELL ASKILDSEN, EL GENIO QUE VINO DEL FRÍO
KJELL ASKILDSEN, EL GENIO QUE VINO DEL FRÍOEncontré 7 pequeños universos, joyitas literarias donde el incesto, la soledad, la incomunicación, la amargura, la soledad nuevamente, la ironía, el humor negro y más soledad eran las temáticas principales de
los cuentos. Eran relatos escuetos, áridos, donde no se dice mucho del aspecto físico de los personajes, no se amueblan las habitaciones, no hay descripciones. En una entrevista (una de las pocas que concedió a un medio de lengua castellana) dice que cuando escucha que sus cuentos son "minimalistas" “Tal vez sea lo que más me irrita. Puede que haya colecciones de poesía que encajen dentro de una denominación de ese tipo, en las que no pone nada de nada. Pero yo no soy para nada minimalista, si lo dicen, protesto. Nunca escribo menos de lo que tengo que escribir.” CUENTOS COMPLETOS, (de Fogwill) por Ariel Gamarra
CUENTOS COMPLETOSde Fogwill
Alfaguara, 2009
por Ariel Gamarra
EL PAISAJE EN LAS NUBES, (de Roberto Arlt) por Diego Gentile
FARABEUF, (de Salvador Elizondo) por Grazia Depenna
FARABEUFde Salvador Elizondo
Fondo de Cultura Económica, 2004
por Grazia Depenna
Salvador Elizondo fue un importante autor mexicano de vanguardia, y su novela Farabeuf o la crónica de un instante se nos presenta como un enigma de gran complejidad, tanto en su argumento como en las innovadoras cuestiones de estilo.
Este libro no es fácil de conseguir, el Fondo de Cultura Económica lo reeditó en 2004, con motivo de sus 70 años de existencia, en una edición especial. Entiempos de internet, nada es imposible de conseguir. Sólo resta que usted se decida.
LAS HORTENSIAS Y OTROS RELATOS, (de Felisberto Hernández) por Leonardo Vascal
CUENTOS REUNIDOS, (de Felisberto Hernández) por Marcelo Guerrieri
CUENTOS REUNIDOSEncontrarse con los cuentos de Felisberto es ingresar a micromundos extravagantes, poblados de personajes entrañables que nos extienden la mano y nos invitan a participar de un juego con sus reglas propias y originales. Una lógica extraña, que no se constituye por oposición a la burguesa (al estilo del poeta maldito que vomita su condición de outsider); sino que se instala por derecho propio y en la que los personajes tanto padecen, como disfrutan, las opciones inquietantes y maravillosas que esa postura personalísima les abre. Así, en El acomodador, Menos Julia y La casa inundada los protagonistas se atienen a reglas complejas creadas por ellos mismos donde los objetos y las personas participan en un mismo plano de una exploración de los sentidos, exorcismo y ampliación de la conciencia.
En El acomodador un hombre que ha desarrollado la capacidad de ver en la oscuridad siente “lujuria de ver” dentro de una sala con vitrinas cargadas de objetos relucientes —abanicos con lentejuelas, piedras preciosas, un chino con cara de nácar—; echado sobre un colchón en el piso, lanza la luz que sale de sus ojos mientras una sonámbula atraviesa la sala cargando un candelabro. El personaje de Menos Julia, por su parte, es un comerciante obsesivo que hace que le dispongan objetos en un túnel oscuro; allí tantea e intenta adivinar lo que le han puesto —una cáscara de zapallo, zapatitos de niño, un pollo pelado…— junto a cuatro mujeres —empleadas suyas— hincadas en reclinatorios cuyos rostros recorre con las manos pensando que no las conoce. La viuda de La casa inundada vive en una mansión que ha hecho inundar; allí se entrega a la “religión del agua”, que incluye un ritual periódico: desde su cama flotante suelta veintiocho budineras con velas encendidas; hace sonar un gong y las budineras se agitan con una corriente generada por motores.
Los cuentos que completan esta edición de Cuentos reunidos (Tierras de la memoria, Por los tiempos de Clemente Colling y El caballo perdido) exploran un tema central en su obra: la materia del recuerdo y la memoria.
[i] Los datos biográficos han sido extraídos de la página oficial de la Fundación Felisberto Hernández http://www.felisberto.org.uy/ . Además de su bibliografía y biografía completa allí se pueden encontrar ensayos críticos sobre su obra, fotografías, recortes de diario, videos de adaptaciones de sus cuentos, manuscritos (algunos en un complejo lenguaje taquigráfico) y canciones de su autoría que pueden escucharse on-line.
Referencias Bibliográficas
Hernández, Felisberto, (2009) “Cuentos reunidos”, Editorial Eterna Cadencia, Buenos Aires.
Lévi-Strauss, Claude, (1972) “Antropología estructural”, Editorial Eudeba, Buenos Aires.
Eliade, Mircea, (1998) “Lo sagrado y lo profano”, Editorial Paidós, Madrid.
Calvino, Italo, (1974) prólogo a “Nadie encendía las lámparas”, Editorial Enaudi, Torino.
Todorov, Tzvetan, (1982) “Introducción a la literatura fantástica”, Editorial Buenos Aires.
Cortázar, Julio, (1969) “Sobre el cuento breve y sus alrededores” en “Último round”, Editorial Siglo XXI, México.
EL OTRO LADO, (de Jorge Consiglio) por Federico Rodriguez
EL OTRO LADOde Jorge Consiglio
Edhasa, 2009
por Federico Rodriguez
SOFÍA KOVALÉVSKAIA 1850-1891, (de Ada Korn) por Leonardo Vascal
SOFÍA KOVALÉVSKAIA 1850-1891AQUÍ TAMBIÉN HAY DIOSES. (de Marcelo Alejandro Alonso) por Federico Rodriguez
AQUÍ TAMBIÉN HAY DIOSESde Marcelo Alejandro Alonso
Editorial Biblos, 2009
por Federico Rodriguez
Aquí también hay dioses consta de tres partes. La primera, titulada Con Freud, trata acerca del descubrimiento de Freud, de su vida y sus relaciones con sus pares científicos. También están presentes las diferentes teorías psicoanalíticas y su relación con la sociedad de esa época y, obviamente, con el pensamiento científico de esa época. Vale destacar lo bien organizada que está la información que rinde cuenta de la internas y de las idas y vueltas que hubo desde los mismos orígenes del movimiento psicoanalítico, con citas y fuentes verificables que pueden, si el lector lo desea, abrir diferentes caminos de lectura específica.
La segunda parte del libro se titula Desde Lacan y trata sobre la escuela francesa de psicoa-nálisis, la mirada de Lacan, las innovaciones. También abarca la muerte de Freud y el desconcierto que se originó entonces y toca la consolidación del psicoanálisis como doctrina científica. Desde Lacan es una mirada diferente a Lacan y a la repercusión y crecimiento que tuvo en francia, donde también se habla de Melanie Klein, Marie Bonaparte y otras figuras del psicoanálisis de la época.
En Epílogo, la última parte del libro, desfilan los nombres de Nietzsche, Lao Tse, Heidegger, mitología y filosofía India, Heráclito, entre otros. En las otras secciones del libro estos nombres (y muchos otros relacionados con la cultura y la filosofía, como por ejemplo Hegel, Shakespeare, Empédocles y varias decenas de personalidades más) también surgen, son citados y comentados, pero en Epílogo es en donde hay un "redondeo" y a la vez una exploración, si se permite la paradoja, de lo que se estuvo hablando en el libro, bajo la luz de estas filosofías.
Aquí también hay dioses obtuvo el Premio del Régiman de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial, Fondo Nacional de las Artes, 2007, con un jurado integrado por Martín Kohan, Jorge Monteleone y Oscar Steimberg. Es un libro de fácil lectura,ameno y ágil. Pero vale aclararlo: cuanto más conocimientos previos se tengan de filosofía, literatura y, obviamente, de psicoanálisis, más se podrá disfrutar en cada cita y mención cultural que se hace. Aquí también hay dioses es un libro donde se alcanza un equilibrio difícil de lograr, por un lado la erudicción cultural y por otro el disfrute que lleva leerlo.
POE.UNA VIDA TRUNCADA, (de Peter Ackroyd) por Damián Lorenzo
POE, UNA VIDA TRUNCADA* El libro consta de once capítulos donde la cronología está un poco trastocada (a veces se lee en un capítulo una situación o momento en la vida de Poe sobre el cual ya habíamos leído antes y el cual supuestamente había quedado atrás en el tiempo) pero que son claros y no abruman de datos superfluos o un tanto inútiles, como a veces se encuentran en este tipo de biografías.
* Hay desmitificaciones que los estudiosos de Poe saben correctas, y otras afirmaciones un poco dudosas. Por ejemplo, el autor sostiene que Poe no padecía de Dipsomanía (o sea, no se emborrachaba con apenas uno o dos vasos de alcohol) y que Poe disfrutaba del alcohol que ingería. Hay escritos del propio Poe donde deja constancia de lo poco que le gustaba beber y del rechazo que le provocaba el alcohol (lo que no impedía que tomara hasta perder el conocimiento).
* Los detalles de su labor como colaborador y editor de las diferentes revistas literarias donde se desempeñó son correctas, si bien no demasiado detalladas. A favor se puede decir que los testimonios y las anécdotas elegidas son, entre las que se conocen, los más acertados.
* “El hombre que nunca sonreía” se titula un capítulo, y tal vez podría haberse titulado así el libro. Sin caer en melodramatismos, ni en lugares comunes, Ackroyd nos ilustra la desventura de la vida de este inmenso escritor.
* Las 22 ilustraciones y fotos que trae el libro en sus páginas centrales son de una excelente calidad (como lo son la mayoría de las ediciones de Edhasa) y sirven para conformar el fresco de la vida de Poe.
* Los últimos años de Poe están muy documentados, hay algunos datos novedosos (quién lo encontró, sus días en el hospital) y gracias a la claridad estilística del libro podemos imaginarnos vívidamente esas últimas horas de su vida, o la misería que lo perseguía testaduramente.
* Sin la calidez afectiva de la “Vida de Edgar Allan Poe” que escribió Julio Cortázar como nota biográfica e introductoria a los volúmenes traducidos por él de sus Cuentos Completos, pero sí con un rigor similar en lo sintético y a la vez en los detalles, Poe, una vida truncada es más que una obra introductoria en Poe: es un libro necesario y a futuro indispensable para conocer la vida del “hombre que nunca sonreía.”
EL PADRE DE UN ASESINO/ EL MALEFICIO/ LA ESTÉTICA NAZI
EL PADRE DE UN ASESINOPara abordar desde la literatura un momento histórico determinado, existen muchas maneras diferentes de hacerlo. Uno de los momentos históricos más dolorosos y abordados en la segunda mitad del siglo XX (y aún hoy en día) es el del fenómeno del nazismo. Ya sea por libros que se internaban directamente en los días en que el Reich estaba en su apogeo, o por libros que hablaban de la guerra. Otro abordaje posible: lo que sucedió después de la caída del nazismo al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Los tres libros que motivan este artículo poco tienen que ver con estos abordajes, sino que dos de ellos (El maleficio, de Hermann Broch y El padre de un asesino, de Alfred Andersch) se sitúan en el génesis del nazismo y otro (La estética nazi, de Eric Michaud) en los aspectos estéticos e ideológicos que, impuestos por la propaganda nazi, ayudaron a establecer la imagen del Führer.
El padre de un asesino es un libro de a momentos escalofriante. Basada en hechos reales, la acción del libro se lleva a cabo en un colegio de Munich y comienza exactamente cuando el director del establecimiento entra a una clase de griego para observar el desempeño del profesor y sus alumnos. El director del establecimiento es el profesor Himmler, padre de quien en poco tiempo sería dirigente nazi y organizador del genocidio judío.Vemos en el viejo profesor Himmler rasgos de crueldad y desprecio hacia los alumnos y hacia el profesor. Presentimos una familia terrible, rígida e inflexible. En un momento el narrador hace un salto hacia delante en el tiempo y habla de cómo fue despedido el cuerpo del viejo Himmler por su hijo, los honores que tuvo y lo mal que se llevaban hasta ese entonces. Casi sin referencias al nazismo (excepto sobre el final del libro), en este libro se puede apreciar el ambiente propicio para la figura de Hitler que reinaba en algunos sectores de la sociedad alemana antes de su surgimiento.

El maleficio es un clásico de la literatura, y tal vez el libro más reconocido de Hermann Broch junto a La muerte de Virgilio. Es la historia de un pequeño pueblo, que se ve revolucionado lentamente, por unos forasteros que llegan a él. Con mucho de esoterismo y de dosis de exquisita literatura, el mundo en donde nos interna Broch es el de los viejos rituales, las creencias en el poder de la naturaleza, y las raíces del mal. Promediando el libro Marius, que es el forastero que encabeza los pequeños cambios en el pueblo, muestra su piel de lobo y ordena, indirectamente, atacar a una familia de judíos. Esa familia es la única hostigada en toda la novela, pero alcanza y sobra para ilustrarnos sobre cómo actúa la locura fanática. (una comparación extemporánea: Marius actúa como lo hacía Charles Manson: no era partícipe de los horrores que promovía. Se mantenía al margen, e inclusive se llega a dudar, en un momento, si es realmente Marius el que promueve el clima de tensión y violencia que se va creando en el pueblo) Los mayores logros del libro residen en el hecho de que la discordia que logra establecer Marius entre los pueblerinos se motiva en la explotación de la montaña para la búsqueda de oro, pero sin embargo hay un trasfondo esotérico que habla de espíritus, cicladas y del poder, en su forma más pura y primitiva. Y todo esto narrado sin hacer siquiera alusión al nazismo ni a cuestiones raciales. Es otra forma de ver el “antes” del nazismo, que se diferencia de El padre de un asesino por su fuerte componente poético y por su puesta fuera de un período histórico reconocible.
Por último, La estética nazi. No hay mejor descripción dela obra que las palabras inciales e introductorias de su autor, Éric Michaud: “Quise más bien efectuar una suerte de recorrido por el interior del mito nazi, siguiendo las metáforas y sacando a luz una estructura.” En el libro se muestra cómo se pensaba y se deseaba dar a conocer Hitler. Su insólita pretensión de no ser un simple político, sino un artista y una especie de elegido, la maquinaria de la propaganda nazi que existía desde sus inicios, las similitudes de ciertos aspectos de la imagen del Führer con el mito cristiano (él se presentaba como el “Cristo alemán”), la funcionalidad de ciertos artistas y obras de arte para reforzar la imagen todopoderosa del dictador. En medio de todo esto, o mejor dicho, parapateado detrás de todas estas ideas y principios, emerge lentamente la concepción de la “pureza racial”. Sin ser ficción, este libro también atrapa al lector y le hace sentir el nerviosismo propio de quien sabe en qué terminó toda esa locura. Con más de cien ilustraciones (todas de muy buena calidad) este libro es uno de los más interesantes e innovadores acerca del nazismo que se ha traducido (fue publicado en francia en 1996) en los últimos años en Argentina.PÁJAROS EN LA BOCA, (de Samantha Schweblin) CECA- por Diego Gentile
PÁJAROS EN LA BOCAde Samantha Schweblin
Emecé, 2009
CECA- por Diego Gentile
En el país de los ciegos…
“La mejor cuentista argentina, sin distinción de géneros” sentencia en la solapa del libro Ana María Shua. Expresiones como esta leímos muchas acerca de Samanta Schweblin, y la expectativa antes de leer su libro (ganador del premio Casa de las Américas) es importante. Sin embargo, Pájaros en la boca, no es el libro genial que se comenta. Es un libro correcto, escrito por una correcta narradora, hábil a veces, que sabe escribir y que conoce al dedillo algunas cuestiones prácticas sobre cómo escribir un cuento. En esencia, lo que se puede lograr después de cierto tiempo concurriendo a un taller literario.
Los mejores relatos del libro (que tiene 15 cuentos) son: Conservas, que trata sobre una inquietante forma de abortar; La furia de las pestes, breve, conciso, efectivo y hasta poético; Mi hermano Walter, un cuento que recuerda los buenos cuentos de Dino Buzatti, por el tono entre inocente y desentendido de lo que se está contando y Cabezas contra el asfalto, que es una historia sobre un desequilibrio mental/emocional, contada con inobjetable humor (negro) y de paso es también una ironía hacia el mundo artístico.
Luego hay un grupo de cuentos que pueden considerarse “correctos”, principalmente porque Samanta Schweblin sabe escribir, no hay palabras fuera de registro ni elementos innecesarios. Pero tampoco hay algo que los haga trascender más allá de un producto literario. El cavador, por ejemplo, tiene todos los elementos para ser un buen cuento, pero no lo es. Y no lo es porque el final se adivina enseguida y este cuento es de esos que se sostienen a partir del final. El significado o la “trama oculta” del relato, al igual que muchos cuentos de Schweblin- tanto de este libro como del anterior, El núcleo del disturbio- se deja a la libre interpretación del lector, lo cual es la forma más limpia y sencilla de no comprometerse literariamente. Algo similar sucede con Bajo tierra, que tiene todos los elementos para ser un típico cuento de antología, pero es una cáscara, en esencia no sucede mucho, no hay una verdadera apuesta literaria. Pájaros en la boca es otro relato “correcto”, un guiño al Cortázar de Carta a una señorita en París, donde la protagonista come pajaritos vaya uno a saber por qué. Otro guiño/homenaje/inspiración cortazariano es En la estepa, que remite a Cefalea, relato incluído también incluido en Bestiario. Como en otros casos, la sensación es que la autora podría y debería ir más a fondo con los cuentos. La medida de las cosas tiene un aire a algunos cuentos de Felisberto Hernández, a pesar de que sobre el final se cae en lo obvio.
Y también hay un grupo de relatos como Irmán, Mariposas y El hombre sirena que no destacan por nada, excepto por lo vacío de la propuesta (en contenido, significado, anécdota, lo que sea que se busque). Uno se imagina que son los típicos cuentos “de relleno” para poder llegar a x cantidad de páginas y calificar para un concurso (y ganarlo).
Especial malestar causan Última vuelta y Papá Noel duerme en casa, dos lamentables ejemplos del hastiador “punto de vista infantil”, de los cuales tenemos una extensa (e igualmente aburridora) tradición en nuestra literatura.
Redondeando, “la mejor cuentista argentina, sin distinción de géneros” es algo así como un buen producto de taller literario (algunos cuentos parecen, de hecho, haber sido concebidos como ejercicios o consignas), un tanto anclado en el tiempo por su estilo, con algún que otro relato que sobresale del resto y también de la producción de sus colegas generacionales. Con apenas dos libros editados, Samanta Schweblin ya tiene un estilo (bastante conservador) y un prestigio ganado. Cabe preguntarse qué se está escribiendo y editando para que un libro "correcto" y no más que eso sobresalga tanto.
PÁJAROS EN LA BOCA, (de Samanta Schweblin) CARA- por Marina Arias
PÁJAROS EN LA BOCASamantha Schweblin
Emecé
CARA- por Marina Arias
En ellos, por ejemplo, hay hijos que se transforman en mariposas libres a la salida de la escuela, algo que gracias a un manejo magistral de la construcción textual por parte de la autora resulta insólito, inexplicable y certeramente simbólico a la vez: al llegar a la última línea la sensación es epifánica.
CUENTOS BREVES, (de Rafael Barret) por Marina Arias
de Rafael Barret
Mil Botellas Grupo Editor, 2009
Por Marina Arias
La prosa es sobria, clara y ágil. “El banquero dio en el cigarro, para desprender la ceniza, un golpecito con el meñique cargado de oro y rubíes”, es, por ejemplo, la primera frase de La gran cuestión. Y El maestro, un relato en el que Barret –como si hubiera visionado los conflictos didácticos de nuestro SXXI- da cuenta del maltrato y las burlas que sufre un docente por parte de sus alumnos tiene este literariamente envidiable comienzo: “Por treinta pesos mensuales el señor cuadrado, a las cinco de la mañana incorporaba sobre el sucio lecho sus sesenta años de miseria y empezaba a sufrir”.
GLAXO, (de Hernán Ronsino) por Edgardo Scott
GLAXOde Hernán Ronsino
Eterna Cadencia (2009)
por Edgardo Scott
En La descomposición había una mayor exploración formal y una intención, voluntaria o no, de afirmarse en el estilo saeriano (acaso para enrolarse en una manera de contar el pueblo y sus habitantes, que no sea costumbrista). Teniendo como referencia a Walsh, Ronsino esta vez toma distancia de Saer, aunque su fantasma, para bien, sobre todo al comienzo, ronde Glaxo, y se acerca más a lo mejor de la literatura inglesa y norteamericana (Joyce, Conrad, Faulkner, Hemingway), pero sólo como guiño. En cualquier caso, con Glaxo, logradamente, Hernán Ronsino se arrima a esa pequeña reunión o grupo, nada corpóreo, plenamente literario, donde también caben Oliverio Coelho, Hernán Arias, o Félix Bruzzone, que tomando la posta y la lectura de autores como Gustavo Ferreyra, Martín Kohan o Carlos Gamerro, siguen renovando una de las principales líneas de nuestra tradición literaria, aquella que es eminentemente política.
GLAXO, (de Hernán Ronsino) por Camila Berguier
GLAXOde Hernán Ronsino
Eterna Cadencia (2009)
Esta vez, Ronsino se adentra y profundiza en las voces ya manejadas en La Descomposición (2007), sigue alimentando su mundo. Se retoman algunos personajes y nos da el placer de volver a ese pueblo, de seguir conociendo sus resquicios, su clima infernal, su a punto de. Todas las piezas encastran tan precisas y la novela se despliega en apenas 92 páginas, que apenas uno termina de leer quiere volver a empezar, quizás, esta vez, por orden cronológico, para entender los cabos que pudieron haber quedado sueltos de una primera lectura.
ALIAS GARDELITO-KID ÑANDUBAY, (de Bernardo Kordon) por José María Marcos
ALIAS GARDELITO-KID ÑANDUBAYde Bernardo Kordon
Grupo Editor Mil Botellas, 2009
por José María Marcos
En el estudio preliminar de la antología El misterioso cocinero volador y otros relatos (Centro Editor de América Latina, 1982), Jorge Rivera marcó así este punto: “Esta primera entrega (…) era publicitada en los difundidos cancioneros populares que editaban por entonces la vieja casa editora de Alfredo Angulo y sus similares, junto con los libros de 0,40 centavos como La mascota de la suerte para los enamorados, el Repertorio poético de Fernando Ochoa, el Almanaque de los sueños y los destinos, Sangre del Suburbio, de Iván Diez, Derecho a matar, de Barón Biza, las obras de Alemany Villa, ‘el mago de la declamación’, y los libros de la célebre Colección Aventuras. (…) Se trataba, por cierto, de una insólita y audaz elección de circuito, en la que seguramente no se hubiese embarcado el 90% de los escritores argentinos de la época, pero que marca de manera muy nítida la ruptura con ciertos esquemas, la falta de prejuicios sociales y culturales del autor, la exploración de nuevas capas de lectores potenciales, la intuición de la diversidad de estratos culturales y ‘masas de sentimientos’ del universo popular y la certera percepción de un mundo marginado, e inclusive subestimado, que busca y cultiva sus propios modelos culturales”.
ESCENAS EN EL CASTILLO, (de Paul Gadenne) por Pablo Vinci
ESCENAS EN EL CASTILLOde Paul Gadenne
El Cuenco de Plata, 2008
por Pablo Vinci
En los tiempos de Sartre, Camus y la guerra, Paul Gadenne escribía su obra, también en Francia y en un período de veinte años. Y dentro de esos veinte años, sólo en el tiempo que podía utilizar para escribir entre sus interminables internaciones a raíz de una tuberculosis que nunca lo abandonó.
Escenas en el castillo reúne casi la totalidad de las narraciones cortas de Gadenne que, aparentemente (no hemos tenido acceso a su obra novelística) son las más contundentes y quizás las más logradas. Según Hubert Nyssen el relato Ballena es la cumbre de su literatura: “Todo lo que Gadenne había tratado de formular en sus tres o cuatro primeros libros, y en lo que seguiría obstinado en los tres o cuatro libros siguientes, queda dicho aquí (en Ballena) en seis mil palabras”.
Ballena era lo único que se conocía de Gadenne en la Argentina hasta hace algunos años. Ahora Escenas del castillo (que incluye ese relato) viene a agregar una serie más de las criaturas impresionantes de Paul Gadenne. Entre ellas son imprescindibles El albergue del purgatorio, La Maldición, y la que quizás más se acerque al verdadero Gadenne : Juego de villanos.
Por los relatos Ballena y Juego de villanos vale casi todo el libro. La delicadeza y la crueldad, la suavidad y la contundencia aparecen nadando en el mismo mar por el que había nadado la ballena que se pudre en la playa. Sería fácil hablar de símbolos, de alegorías, y también más tranquilizador. Sólo que Gadenne muestra otra vez, que “el mundo manifiesto” no es más realidad que nuestros placenteros o tortuosos sueños.
DARÁ, (de Lucas G.López Martín) por Pablo Vinci
DARÁ.........................................................................................Mary Shelley
................Somos una isla, una utopía inversa. Estamos aislados
........................................................................................López Martín
¿Es posible hacer una síntesis argumental de Dará? Si, es posible, pero no es lo importante, en consecuencia aquí no la encontraremos. Resentidos, perversos, pobres, incomprensible-mente inocentes o dulces, humillados, intolerantes, malvados, o maquiavélicos, los personajes que habitan o visitan Dará asombran o se asombran con nosotros a pesar de nuestra comprensión.
López Marín ha enfocado las fuerzas del cerebro y la sensibilidad hacia un mismo lugar en esta novela, y Dará es el resultado de haber amasado con sutileza el conocimiento de una tradición literaria y política con la monumentalidad de una época y de un sitio en la tierra: América Latina, precisamente la Argentina de estos últimos 80 o 100 años.
Dará puede ser una pesadilla o un sueño, es verdad, pero se evidencia más real que cualquier cosa que se manifieste sólo en la superficie. (No sé si fue Borges quien dijo que sus sueños no eran menos reales que el portero de un edificio).
En Dará hay momentos excelentes, otros muy buenos y otros no tanto. Hay momentos admirables y otros no tan magistrales, pero todos son el resultado de un trabajo, de un esfuerzo notable. Dará está escrita no sólo por el placer de escribir, a veces pareciera que Dará fue parida entre gritos y sangre. Dará tiene un estilo claro, sencillo, y fragmentos a veces terribles y de golpes violentos. Pero la violencia de esos golpes filosos tiene más de un sentido, más de una intención.
Si la novela de López Martín, que crece entre tantos dolores y violencias, nos hace dudar de la esperanza en nuestra especie y nos genera nauseas que reniegan de la injusticia o nos hace atisbar algún remoto impulso de rebelión, es porque esa ficción está poniendo un ladrillo para salvar algunos instantes de la vida y para arrancarle desesperadamente a la existencia algunas gotas (aunque sean pocas) de felicidad.
VACÍO DE RESURRECCIÓN. BUSCANDO LA PROLONGACIÓN DE LA VIDA, de Andrés Gioeni (por Wenceslao Maldonado)
VACÍO DE RESURRECCIÓN. BUSCANDO LA PROLONGACIÓN DE LA VIDAGeneralmente los autores evitan, en obras de ficción, hacer introducciones declarativas. Pero no es el caso de Andrés Gioeni en su novela policial, clasificada como thriller, Vacío de resurrección. Buscando la prolongación de la vida, ya que quiere dejar sentado desde el principio que su propósito al escribirla “fue poder involucrar en la trama algunos temas que me causaban interés particular.”
En el primer párrafo de la introducción nos dispara una andanada de cinco cuestiones pesadas, ciertamente no fáciles de digerir, pero que el autor se atreve a entretejer con la trama compleja de esta gran conjura argentina, que parece replicarle a El Código Da Vinci, obra que el protagonista Andrés ha acabado de leer en el comienzo mismo de la narración, como una continuidad “made in Argentina” de las tortuosas luchas por el poder político y religioso.
Nosotros aquí, en el mapa complejo de Buenos Aires, tenemos unos cuantos signos extraños que decodificar, parecería estar diciéndonos el novelista. Y ese código apunta a replantearse nada menos que problemas que provocan renovadas y polémicas lecturas en la historia de la Argentina actual. Gioeni las puntualiza: “...el gobierno de facto y su dictadura, el tema acuciante y actual de la inseguridad, el poder de la religión en el desenvolvimiento de nuestra sociedad, las diversas lecturas de la historia argentina, la fuerza de los lazos humanos.”
2.- De la realidad a la ficción.
En la introducción, a la que nos acabamos de referir, Gioeni recuerda también el caso de “... ‘Misery’, aquel personaje psicópata que encerraba y apresaba al autor que admiraba y le exigía que sus personajes reaccionaran según sus esquemas.” Sabemos que fue el procedimiento de Unamuno en Niebla y el de Pirandello en Seis personajes en busca de autor.
Marcas de la realidad son, sin temor a equivocarnos, las referencias precisas a eventos presentes o más o menos actuales que, de seguro, el lector no desconoce. Antes que nada el avispero levantado por la muestra del artista plástico León Ferrari, con referencia a titulares en los diarios de esos días. Sabemos los elogios y denuestos que causó, en particular, su Cristo crucificado en el bombardero norteamericano, clave en la lectura de signos del thriller. Precisamente de este hecho salen los títulos de la primera y segunda parte del libro. Y si seguimos con el tema eclesial, la novela nos refresca el atentado a Juan Pablo II en 1981 y, más recientemente, la elección de su sucesor al que no se nombra.
3.- De la ficción a la denuncia.
Hasta aquí todo o casi todo es creíble, los protagonistas, los hechos históricos, el trazado de la ciudad, a no ser que neguemos la realidad.
La aparición de sucesivos golpes de efecto, la vertiginosa circulación de revelaciones sobre apariencias, crímenes e hipocresías, hacen que la ficción no tape o desfigure, por suerte, la urgencia de los temas propuestos. Muy por el contrario, pone en carne viva denuncias y graves cuestionamientos, tal como fue el propósito inicial del autor expresado en la introducción.
La otra denuncia, eje del relato también, que se puede poner a la par de los cuestionamientos a la Iglesia, es el de las secuelas de la dictadura. Gioeni la ubica en primer lugar en su introducción con la calificación de “tema tan acuciante y actual”. Aunque no deje de haber aquí alguna indicación al pasado, y sin ahorrarle tampoco a la Iglesia la estocada correspondiente por su silencio cómplice, el texto apunta, más que nada, a revisar las secuelas que todavía hoy sufre la sociedad. Ante todo la dolorosa búsqueda de los nietos; búsqueda tanto más dolorosa, porque hay grupos juramentados que entorpecen las investigaciones y tejen en su derredor muros defensivos de corrupción institucional.
4.- Un epílogo con la gran pregunta.
Cuando llegamos al “epílogo”, es decir, según su etimología, cuando llegamos a “lo que se escribe sobre lo dicho”, quedamos consternados, porque en realidad no sabemos qué más se pueda decir, habiendo seguido las señales, una a una, de ese código que no es ya la historia cerrada de la novela, sino la novela abierta a nuestra vida, el “Código Gioeni”, para darle nombre a esas marcas que el novelista propone. Y la conclusión está dada en el título que el autor le ha querido poner a este Epílogo: “El humo es efímero. La vida ¿también?”
Y aquí viene entonces a cuento la necesidad de reflexionar, de quedarse reflexionando después de la lectura, sobre “la fuerza de los lazos humanos” que el escritor nos proponía como tema en la introducción.
Concluyo, porque ya veo que me estoy comportando como un pésimo crítico que devela las claves del libro comentado. Pero no puedo dejar de decir que me impresionaron las cartas que se cruzan en la novela Andrés y Luis. Y les digo a los lectores que allí está el secreto de la vida sin fin, el amor que esas cartas expresan. Porque para Andrés Gioeni, Luis es “mi amado Luis” de la introducción; y dentro de la ficción, para Andrés, Luis es “mi adorado Luis”, el “muso” inspirador.
En fin, de ahí salen los dos adjetivos discutibles que se me ocurrió poner en el título de este comentario: thriller “espiritual” e ingenuidad “romántica”.
Bueno, amigos lectores, y aquí viene mi incorrección mayor de crítico, ¿ustedes creyeron que Gioeni les estaba entregando un thriller? Se equivocaron rotundamente, ya que aquí nada es lo que parece. Gioeni ha escrito un canto de amor, amigos, porque sólo el amor es el que puede dirimir todo dilema y esclarecernos todos los códigos, ayudándonos a concluir esta lectura para mirar nuestro futuro “llenos de resurrección”.
MARCELO GUERRIERI - ENCUESTA TALLERES LITERARIOS
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a-¿Qué le podés aportar a la persona que concurra a tu taller?
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Una visión particular sobre el proceso creativo
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b-¿Qué mito acerca de los talleres literarios "desmitificás"?
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El mito de que los talleres no sirven
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c-¿Participaste en algún taller? Cuáles?
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Con Alberto Laiseca (mi Maestro iniciático); luego clínicas de obra con Pablo de Santis, Martín Kohan y Juan José Becerra; y un intensivo de corrección de estilo con Delia Matute
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Contacto: escrituracreativa2009@yahoo.com.ar
Lugares: La Ratonera Cultural (Villa Crespo) / Centro Cultural Comunarte (Boedo)
Marcelo Guerrieri coordina talleres de Escritura Creativa desde el año 2006. Asistió al taller literario de Alberto Laiseca y a clínicas de obra con Martín Kohan, Juan José Becerra y Pablo De Santis. Premios y publicaciones: Premio Nuevos Narradores 2007 del Centro Cultural Rojas (cuento); Premio Nuevo Sudaca Border 2005 de la Editorial Eloísa Cartonera (cuento); Detective bonaerense (novela blog).
MEMORIAS DE UN AMANTE SARNOSO, (de Groucho Marx) por Grazia Depenna
MEMORIAS DE UN AMANTE SARNOSOde Groucho Marx
Edhasa, 2009
por Grazia Depenna
Memorias de un amante sarnoso es un libro que sólo puede definirse como indescriptible. El lector que compre y lea estas memorias más que particulares, se encontrará con dos Grouchos, o mejor dicho, con Groucho y su “otro yo”. Ambos son de naturaleza profundamente similar, aunqeu, paradójicamente, muy distintos. Groucho Marx, el incómodo insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad, siembra el absurdo y el desconcierto por doquier y no comprende cómo alguien puede pertenecer a un club del que él sea socio, el otro Groucho no piensa sino en medrar y en enriquecerse en esa misma sociedad que dice despreciar y se arrima a cuqlquiera con tal de que le introduzca en el club más selecto.
Pocos pueden ser más impertinentes y mordaces para hablar del amor que Groucho Marx “amante sarnoso”, tal su propia definición, tanto por su desfachatez como por su obsesión por las mujeres. Además de contarnos algunas de sus aventuras galantes —condenadas siempre, pero lo que es siempre, al fracaso—, Groucho se lanza a una hilarante historia universal del amor, o mejor dicho del sexo, “esa gloriosa experiencia que la madre naturaleza improvisó con el fin de mantenernos en pie y, de vez en cuando, acostados”. A pesar de que estas memorias no revelen ningún gran escándalo erótico (por desgracia, ya que, como él dice, le habría asegurado las ventas) ni recetas infalibles para la conquista, sí proporcionan al lector a cada página incontables ocasiones de reírse. Nada escapa a su verborraica causticidad.
De la calidad literaria del libro poco y nada se puede decir. No es eso lo que busca un lector al acercarse a Memorias de un amante sarnoso, si quiere otro tipo de literatura, que busque en otro lado (Borges, Carlos Fuentes, etc) El producto que ofrece Groucho es honesto: son “memorias” inventadas, son gags y ocurrencias que no tienen la pretensión de inscribirse en la Gran Literatura, pero sí la de hacernos reír, a veces a carcajadas, y a veces con una sonrisa irónica. Y siempre lo logra.
LA ERÓTICA DEL RELATO (Antología) por Federico Rodriguez
LA ERÓTICA DEL RELATOAntologadores- Jimena y Matías Néspolo
por Federico Rodriguez
Más allá de este detalle, existe otro inconveniente: es un manifiesto que promete mucho más de lo que hay en la antología. Y es por ese manifiesto que crea expectativas desmedidas, que el lector, mientras lee el libro, busca las “historias incómodas que ya nadie se atreve a contar”(como dicen en el manifiesto), busca el momento en que “en cada palabra (se juegue) el pescuezo” (¿no quedaba mejor decir que se “jugaban la vida”? ¿o “la cabeza”?). Y simplemente va a encontrar cuentos no muy fuera de lo común, un poco mejor escritos que los de varias antologías de jóvenes (y no tan) talentos, literatura menos “Blogger”, por definirla de alguna manera, y más apartada de la fastidiosa “literatura del yo”, pero no por ello deslumbrante. Hay cuentos para todos los gustos, mejor o peor logrados (insisto, según el gusto), pero nada que realmente conmueva o se vea reflejado en ese pomposo y pretencioso Manifiesto.
Para hablar un poco más del contenido y no centrarse tanto en temas accesorios, mencionaré algunos cuentos. Y los hay muy variados. Cambio de suerte, de Claudia Feld, es uno de los mejores cuentos del libro. Bien escrito, logra mantener la tensión y el interés durante varias páginas, hasta llegar al final, que esperado o no, es contundente. No se puede decir lo mismo de Las cuatro patas del amor, de Jimena Néspolo (sí, además de antologadora, también participa como autora). El cuento logra crear un clima de suspenso, diría que desde las primeras líneas. Una pena como decae sobre el final, sugiriendo demasiado algo que es tan obvio, que la autora debería haberse animado a escribirlo. Jugadores, de Federico Levín, es una historia más de fantasmas… o de locura, correctamente escrita, y punto. Desentona en la antología El sentido de la vida, de Marcelo Damiani, que resulta ser una especie de juego entre filosófico y moderno y también El temible crítico literario, de Pablo Manzano, un texto totalmente innecesario desde que Roberto Arlt escribió Escritor fracasado, más o menos unos cincuenta años atrás. Otros cuentos, como el de Oliverio Coelho, Diego Vecchio y la ya citada Claudia Feld, sobresalen en una antología correcta y entretenida.

