LA SANGRE DEL ESCRITOR, por Ricardo Iribarren

LA SANGRE DEL ESCRITOR

por Ricardo Irribarren (desde Colombia)

Si usted paga para publicar un libro, es usuario de planes de turismo literario, de agentes que por mil euros más o menos le arreglan la promoción en las gratuitas redes internáuticas; si contrata costosos correctores y participa en antologías cuyas páginas parecen impresas con tinta áurea por sus elevados costos; si está convencido de que esa es la realidad de la literatura, no lea este artículo.

Parto de un solo principio: un escritor no debe pagar para ser publicado . Lo que realiza es un trabajo y como tal, puede publicar sin cobrar, pero nunca desembolsar dinero por hacerlo.

La verdad es evidente, pero la oculta una suerte de emocional colchón extraliterario. Cuando empezamos a escribir y recibimos los primeros elogios, surge la satisfacción y la necesidad de ser leído por grupos más amplios, lo que es una búsqueda de aprobación; sentimiento muy humano, pero que constituye la herida por la cual editoriales de segunda, grupos de promoción, correctores o pretendidos agentes literarios, empiezan a sorber la sangre del escritor.

En otra época fueron los críticos profesionales; escritores frustrados que se adueñaban de las secciones literarias de los periódicos y aniquilaban sistemáticamente a literatos jóvenes. Roberto Arlt, el genial novelista y dramaturgo argentino, se enfrentó en a estos personajes y hasta mucho después de su muerte siguió denostado por la literatura oficial.

Hoy se considera a los escritores como objeto de mercadeo. El lenguaje utilizado no es como el de los viejos críticos profesionales, agresivo, doctoral, lleno de cánones y dogmas. En muchos casos se trata de una sutil adulación y en otros de la creación de un falso espíritu de grupo que somete al novel escriba a rígidas pautas.

Hay una lista de correos en España cuyos dirigentes se ocupan de nuclear grupos de escritores en torno a pautas estrictas sobre la poesía, convenciéndolos que “eso” es lo correcto y lo demás está equivocado. Un poema no debe rimar en absoluto. Si hay una coincidencia entre dos vocablos es un lamentable error que se debe corregir. La poesía no debe describir ni narrar y cualquier sospecha que apunte a eso, la descalifica. Quienes participan de este grupo escriben para ser aplaudidos por los propios miembros, afirman que “por fin están aprendiendo” y todo termina fatalmente en la consabida antología, cuya presentación coincide con una lujosa fiesta. Cada una de las páginas es carísima, teniendo en cuenta los costos reales de edición y el resultado final es un libro mal impreso, con una encuadernación pésima que sólo será leído por amigos y familiares del escritor y que al ser mencionada como antecedente en las grandes editoriales tendrá un resultado negativo.

En las llamadas Redes Sociales de Internet, hay quienes ofrecen por una cantidad insólita de euros la presentación del escritor en Youtube, diversos buscadores, Facebook y blogs de Internet cuyos servicios son totalmente gratuitos. Los oferentes alegan que su trabajo consiste en crear redes de amigos entre quienes se promocionará la obra literaria, cuando en realidad los portales mencionados están armados para que una persona se vincule con toda facilidad con muchas otras. Podría pensarse que el servicio incluye un trabajo de diseño, pero ni siquiera es así, ya que la dirección Blogger.com, vinculada a Google y con la cual trabajan, tiene una selección de plantillas prediseñadas y subir videos y cualquier tipo de material está simplificado por los modernos programas. Luego de leer la publicidad, no me pude enterar qué era lo que realmente se ofrecía.

Quizá me objeten que la meta de todo escritor es publicar. Por el contrario, el primer objetivo de todo escritor es escribir; y no sólo escribir, sino escribir bien y en lo posible, de modo genial. No conformarse con la mediocridad. Seguir este postulado puede llevar años e ingentes esfuerzos y requiere de una entrega sin límites. Si no me esfuerzo en una obra literaria, si aún creyéndola concluida no la empiezo nuevamente y escribo dos, tres versiones de la misma a fin de profundizar su sentido; si no recurro al sobreesfuerzo que consiste en comenzar todo una y otra vez, sin las urgencias de una edición, mi escritura será mediocre, no mala (la mala literatura tiene sus propios méritos); reflejará algo a mitad de camino entre el error y el acierto que publicado en un papel , leído con cierta emoción en la noche del bautizo , resonrará como una voz heráldica en la que los errores serán disimulados por la imaginación del autor y la condescendencia de parientes y amigos que finalmente se quedarán con los libros.

No estoy desvirtuando el trabajo de escribir, sólo digo que no está bien enfocado, que no debemos conformarnos con la primera visión que nos visita y que al no someternos a la ascesis que nos propone, se termina retirando.

Escribir sin pensar en el exterior, concentrados sólo en nuestro propio lector, sin importarnos la trascendencia o el olvido. Lo esencial es que tengamos la convicción de iniciar un camino único, intransferible, donde las dificultades pondrán a prueba nuestra constancia, y las primeras que se presenten serán los cantos de sirena de aquellos que prometen la gloria a cambio de sumas de dinero, los que en el inicio de una carrera nos tientan a obtener créditos fáciles y un reconocimiento y fama. Nunca llegarán accediendo a sus propuestas.

Debemos escribir con nuestra sangre, con la conciencia de que ese fluido es lo más valioso que existe en el universo. No podemos dejar que esa extraña cruza de mosquitos y murciélagos logren alimentarse con ella.

2 comentarios:

Camilus dijo...

Me gustó mucho el artículo, totalmente de acuerdo. Escribir no es un oficio, no es "hacer panes" para que la gente los coma. Es un trabajo que debe ser tomado en serio, poniendo cuerpo y alma en lo que se presenta. Y muy cierto lo de los canónes, son ellos los que dicen que se pública y que no. En Colombia es triste ver ese fantasma gigantesco de garcia marquez que parece dictaminar cómo se debe escribir. En Argentina, es Borges, endiosado. Y ambos merecen el puesto que ocupan, pero lo triste es que las editoriales exijan "eso" para poder publicar. Claro, las reglas del mercado cambian, pero ¿que editorial se va a jugar por alguien que ni conocen?

En fin... da para hablar horas de esto.

Saludos

Camilo Palabra
http://Camilopalabra.wordpress.com

Lev dijo...

Primero: por un lado está Borges, por otro ese escritor colombiano del que haces mención. Me parece que son cosas distintas y que no debe tomarse la problemática con esa liviandad.
Segundo: hacer pan, dar de comer a la gente, ¿no es algo serio?. ¿Ese no es un trabajo en el que se pone el cuerpo y el alma?
Tercero: hay muchas editoriales que se juegan por alguien que no conoce nadie. Digo, aquí se comentan autores que conocemos un par de escritores. Siguen sin que nadie los conozca.
No sé Colombia, pero acá hay una literatura contemporánea muy fuerte y sostenida.

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