ALBUCIUS (de Pascal Quignard) por Juan José Burzi


ALBUCIUS
de Pascal Quignard
El cuenco de plata, 2010
por Juan José Burzi




Caius Albucius Silus, protagonista del libro, fue un autor latino de los primeros tiempos del Imperio Romano. De su vida y obra se conocen fragmentos cuyas fuentes son más bien contemporáneas. Se especializaba en la composición de “declamaciones”: casos judiciales ficticios y breves, modelos de novelas policiales, que se identificaban por la abundancia de “lo sucio” (sordes en latín), por la paradoja moral y por la ambigüedad de las motivaciones de litigantes y litigados. El libro tiene cincuenta y tres de estos casos. También hay datos biográficos tomados de fuentes auténticas y no tanto, breves retratos de contemporáneos como César, Augusto, Horacio y Virgilio, y algunos fragmentos ensayísticos.




Pascal Quignard, autor de este libro, nació en 1948 en una familia de gramáticos y de organistas. Su padre era inspector de educación y su madre profesora de un colegio. A los 18 meses, en 1949, pasó por una etapa de autismo, crisis que retornará a los 16 años. Al respecto, dijo: Este silencio sin duda fue el que me hizo decidirme a escribir; pude hacer el siguiente trato: estar en el lenguaje callándome. Durante su vida, antes de dedicarse de lleno a la literatura, fue pintor, organista, crítico, lector y editor de la editorial francesa Gallimard…



Albucious, del mismo modo que lo es su autor, es un libro extraño y apasionante, inclasificable: no es una novela, no es un ensayo, ni un libro de cuentos, ni un tratado histórico. A través de 25 capítulos somos hechizados por un narrador que narra de a momentos enmarcado en la época de Albucius, de a momentos desde nuestros días, y que inclusive hace uso de ejemplos o correspondencias anacrónicas (Dickens, Luis XIII, Borges, Sade, Henry James) Quignard se detiene sobre los momentos y personajes cruciales de la vida de Albucius (Julio César, Augusto, Cicerón, Virgilio).



Según el narrador, Séneca dejó testimonios escritos sobre Albucious Silus y sus declamaciones, las cuales comprendían manos cortadas, “bestias” como los rinocerontes, guerras, problemas y litigios entre ciudadanos comunes, esclavos, padres e hijos… todos estos temas tocados en el libro, con una exquisitez digna de un orfebre de las palabras, como se nos descubre Quignard en este libro (lamentablemente hay poco editado en Argentina sobre este autor: El odio a la música, que en su momento fue importado por Andrés Bello, y Retórica Especulativa, excelente ensayo/tratado filosófico que editó El cuenco de Plata). Un estilo que es siempre fácil de leer, pero por ello no menos barroco.



Quignard, al menos con este libro, parece continuar con una tradición literaria que, a grandes trazos, comprende a Schwob, Edgar Lee Masters, Borges, Pierre Michon… Este híbrido literario puede leerse como la narración de una vida y obra que se multiplica según pasan los capítulos, demostrando que un hombre es mucho más que su mera existencia y que las palabras, el goce de las palabras, tal vez sea uno de los placeres menos antiguos que tiene la humanidad, pero de los más deliciosos.

1 comentario:

La dijo...

lo de quignard es tremendo.
la veradda deudo que albucius fuese alguien.
y estoy seguro de que la editorial es cuenco de plata y de ellos el merito de estar publicando a quignard

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