PRIMAVERA DE PERROS/ FLORES DE RUINA (de Patrick Modiano), por Juan José Burzi

PRIMAVERA DE PERROS/ FLORES DE RUINA
de Patrick Modiano
El cuenco de plata, 2011
por Juan José Burzi


La lectura de Patrick Modiano nos depara, invariablemente, la promesa de someternos a la buena literatura, sea lo que sea que quiera decir eso. Mientras se lee a Modiano, se piensa que la literatura es eso que está siendo leído.

Con las dos nouvelles que editó en forma conjunta El Cuenco de Plata, el lector no es defraudado. Son dos obras que, a pesar de haber sido escritas en diferentes épocas, no dejan de tener una conexión entre sí, y el haberlas editado juntas es, sin duda, un acierto editorial.

La primera de ellas, Primavera de perros, narra la historia de una pareja de jóvenes que se suicida, y la obsesión que crece en el narrador-protagonista del relato, años después, para descubrir qué es lo que sucedió con ellos. Esta breve descripción puede dar a entender que estamos ante una novela policial, lo cual es errado. Nunca se llega a una respuesta, al parecer la pareja fue a su departamento con dos mujeres más y con dos hombres, quienes son parcialmente descubiertos por el narrador, sin que ellos promueva una denuncia, un careo o siquiera una certeza. Son todas conjeturas, tan nebulosas como el clima que rodea el relato.

Flores de ruina, quizá la mejor de las dos nouvelles, comienza con un famoso fotógrafo que retrata a una joven pareja en un café de Paris. Se entabla una relación de alumno-maestro entre el fotógrafo y el narrador, donde el fotógrafo va dejando que su obra sea ordenada y curada por el alumno. El personaje del fotógrafo es imborrable, una especie de bohemio autodestructivo que deja atrás su obra y que prefiere no ver a nadie y no hacer mucho más por su trabajo. Una mujer lo busca desesperadamente y él se hace negar. Un buen día desaparece, dejando al narrador con más preguntas que respuestas.

Ambas obras son buceos en el pasado de los protagonistas, viciadas de climas melancólicos y opresivos, que tratan de todo y de nada, de vagabundear, de la rutina parisina de esos años (1933 y 1964 respectivamente), del paso del tiempo y de cómo las vidas de las personas se cruzan entre sí en el tiempo a tal vez varias veces, sin que ello deje necesariamente una huella en la memoria de los protagonistas o para que tal vez ese encuentro reflote a causa de un hecho fortuito. El tiempo y la memoria parecen ser los leiv motiv de estas dos delicadezas literarias.

1 comentario:

Silvia Blejman dijo...

hola Juan Jose, fijate que estan invertidos los titulos y las nouvelles que comentas.

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