ETIMOLOGÍA DE LAS PASIONES (de Ivonne Bordelois) por Camila Berguier

ETIMOLOGÍA DE LAS PASIONES (Editorial Libros del Zorzal, 2006)
de Ivonne Bordelois
por Camila Berguier
Cuando la pasión domina nuestra mirada.

Las personas somos sonido de pie
Etimología de las pasiones, de Ivonne Bordelois es un recorrido por la historia, desde el origen hasta nuestros días, del significado de las palabras que asignan pasiones. Pero en nada se parece a un diccionario etimológico sino más bien a un estudio sociológico del porqué en determinados momentos cada palabra pasional surgió con estipulados significados, y cómo, a través del tiempo, esos significados fueron cambiando. El libro hace una exposición muy interesante de cómo los diccionarios (tanto etimológicos como los comunes) al no hacer un definición histórica del cambio de significado de la palabra hacen un recorte totalmente arbitrario y, aunque no lo parezca, también ideológico.

La víctima es la culpable porque ella ha convocado a su verdugo.
Uno de los ejemplos más interesantes es el siguiente (basado en una definición del Diccionario de la Real Academia Española). Dentro de las acepciones de furor, hay una de furor uterino: deseo violento e insaciable de la mujer de entregarse a la cópula. En el mismo diccionario aparece la definición de violación: dirigida primordialmente a las mujeres. Vistas así nomás estas definiciones parecieran ser objetivas, no tener una ideología detrás. Pero puede resultarnos curioso que “las mujeres, únicos y excluyentes sujetos de la furia sexual, sean a la vez los únicos objetos y víctimas de la violencia sexual.” Será que el bombón asesino, bombón insaciable son construcciones hacia nosotras, las mujeres, para de sujetos sociales querer transformarnos en objetos sexuales.

De cuando la palabra era divina
En el mundo griego donde “se experimentaba una vinculación con dioses personales, la palabra tenía una misión sagrada, acompañada de sacrificios y signos de poder”. Esto se puede ver claramente en los poemas épicos, donde el héroe siempre actúa según lo que el dios le haya comunicado. En ese mundo “lo propio de los varones es la ira, justificando así la destrucción de los enemigos por el impulso irresistibles proveniente de los dioses; en las mujeres la pérdida de control, el desenfreno vital se observa en el estallido colectivo de la pasión sexual” (las Bacantes, las Sirenas, las Amazonas). Mujeres, irresistibles; hombres, estos sí, verdaderamente asesinos.

De la palabra en nuestra cultura.
En la actualidad la palabra está reducida a un signo útil, destinado sólo a la comunicación y la información. Pareciera ser que no queda nada de esos mensajes que los dioses enviaban, y nos hacían actuar pasionalmente. Pero no es así. Nos queda la peor calaña: las pasiones oscuras como la avaricia: “la sociedad de mercado, basada en el sistema capitalista, puede llamarse una sociedad avara en cuanto se define precisamente por la acumulación de capital.”

El libro sigue con análisis históricos de otras pasiones: el amor, el deseo, la codicia. Uno de los segmentos más interesantes es el de la alegría. A primera vista puede resultar llamativo pensar la alegría como pasión, pero quizás sólo lo parece porque no concebimos asesinatos cometidos por ella. Desde el surgimiento del cristianismo hasta hoy pensamos a las pasiones como placer, como dolor, como pecado.
El libro no está dedicado a especialistas en el tema, sino a todos aquellos que simplemente nos interesa.

2 comentarios:

María José dijo...

Etimología de las pasiones.
En tiempo donde la lucidez, vaya la paradoja, brilla por su ausencia.lostemas que expone invitan a la reflexión mas esencial.

María José dijo...

Etimología de las pasiones.
En tiempo donde la lucidez, vaya la paradoja, brilla por su ausencia.lostemas que expone invitan a la reflexión mas esencial

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