LO QUE LE FALTA A COLOMBIA (de William Ospina) por Ricardo Iribarren

LO QUE LE FALTA A COLOMBIA
de William Ospina
Taurus, 2002
por Ricardo Iribarren


Desde la semiótica cotidiana hasta los sutiles manejos de gobiernos dictatoriales; desde el mal funcionamiento de los teléfonos públicos en las calles de Bogotá, hasta la génesis del Imperio Romano, pasando por la historia, la psicología, la sociología, la crítica de costumbres, el autor traza una precisa fenomenología del colombiano. Escrito con un estilo agudo, incisivo y frontal, desnuda el ser de la nación y establece cuál sería el remedio para sus males.

El pequeño y condensado ensayo se ha convertido en un clásico. Escrito en el 2002, tiene una absoluta vigencia, no sólo para describir la sociedad a la que alude, sino que es aplicable (aunque su autor no lo dice explícitamente) a otros países como Venezuela que, en la época de la Independencia, formaran junto a Colombia y Ecuador La Gran Colombia; el germen del proyecto de una Nación Hispanoamericana .

Citas de Sófocles, de Yeats; el autor nombra a menudo a Borges y utiliza un recurso muy propio del escritor argentino (se discute si su creador fue Sarmiento), que consiste en interpolar anécdotas y citas vinculadas a la literatura clásica para esclarecer hechos de la más total actualidad.

Una revolución se vive o no se vive, y la pretensión de heredar sus emblemas sin haber participado de la dinámica mental y social que le dio vida, sin haber conquistado sus victorias ni padecido sus sufrimientos, no es más que una sonora impostura.

A partir de este párrafo realiza una crítica implacable del levantamiento por parte de sus connacionales de los principios de la Revolución Francesa, apartados de su realidad inmediata y visceral en la que sólo tenían sentido.

Finalmente, la tesis del ensayo, su punto medular, consiste en centrar dinámicamente el enfoque de los problemas en lo profundo del hombre. Dice Ospina:

La razón por la cual a los seres humanos nos cuesta tanto trabajo encontrar las causas de los males es porque lo último que hacemos es mirar nuestro corazón. Siempre miramos el corazón del vecino para encontrar al culpable, y nos aturdimos con la presunción infinita de nuestra propia inocencia

1 comentario:

JORGE LEONARDO ZAMORA R. dijo...

EL ENSAYO REFECCCIONA AL QUE LE LEE POR LA VERASODAD CON LA QUE HABLA Y QUE NO HACE FALTA INBESTIGAR A FONDO PARA SABER SI ES VERDAD LO QUE ESTA ESCRITO HAY.

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