LA DESDICHADA (de Ivan Turgueniev) por Ariel Gamarra

LA DESDICHADA

de Ivan Turgueniev

La Compañía, 2010

por Ariel Gamarra




Turgueniev fue, de los escritores rusos clásicos, el más “europeo”. Perteneció a una familia noble rural, lo que le permitió realizar sus estudios en Berlín. De vuelta a su país, empezó su carrera literaria con cuentos que entrarían en la estética posromántica del momento (años treinta), mientras trabajaba como funcionario público, cargo que abandonó en 1843. En 1852 consolidó su fama de escritor, al tiempo que era condenado al destierro de sus propiedades por parte del gobierno con motivo de un artículo sobre Gogol, autor considerado subversivo. En 1856 publicó su primera novela. Así continuó su carrera literaria, y visitando Inglaterra, y otros países Europeos, (en 1879 la Universidad de Oxford le otorgó un título honorífico). Murió en Bougival, cerca de París. En su lecho de muerte exclamó, refiriéndose a Tolstoi; "Amigo, vuelve a la literatura”. Y es que su complicada amistad con Tolstói había alcanzado, en un momento, tal animosidad, que en 1861 Tolstoi lo retó a duelo. Si bien luego se disculpó, estuvieron sin hablarse 17 años. También tuvo discrepacinas con Dostoyevski, quien lo parodió a en su novela Los demonios (1872) , a través del personaje del novelista Karamazinov. En 1880, el famoso discurso de Dostoyevski en la inauguración del monumento a Pushkin versó sobre su reconciliación con Turgénev.


Estos datos, escuetos, y omitiendo su particular vida amorosa, servirían para una novela ¡escrita por Turgueniev! Pero no es su vida sobre lo que trataremos aquí, sino del rescate literario de la editorial independiente La Compañía, La desdichada. Esta novela es una obra que permaneció inédita en nuestro país hasta estos días. Una publicación que no podemos dejar pasar por alto, y más que “un rescate”, es “un regalo” para los lectores.


La desdichada es contada por un narrador de 18 años que relata la historia de una joven, no reconocida (o sea, nacida ilegítima) por un noble ruso. Ironía del destino, su situación es de prácticamente una esclava, enmarcada fatalmente a un destino de soledad y desamor dad su situación social y ella puede redimirse, aunque fatalmente, a causa de un amor de época. (vale decir, hablando de Turgueniev: de un amor netamente “Romántico”).


Pero La desdichada es más que ese simple resumen: es a la vez un testimonio de la época en que ocurren los acontecimientos. Una sociedad convulsionada por los aristocráticos (todos, más o menos, francófilos), las gentes humildes e ignorantes, y en el medio una juventud con marcado corte nihilista. Estos estereotipos son mostrados sin exageraciones ni en forma demasiado panfletaria (defectos de algunos escritores de esa época), y esto hace que el relato sea creíble y disfrutable.


Por otro lado, está la mirada en realidad nada imparcial de quien narra, personaje que deja entrever su dolor y negativa a aceptar la situación de Susana (ese es el nombre de la protagonista). Es también a través de este narrador que observamos ese profundo conocimiento de la sociedad rusa, es un narrador objetivo y a la vez subjetivo. Y más allá de que no podemos apreciar el libro en su lengua original, en este punto queda manifiesta la habilidad literaria de Turgueniev, para narrar una historia simple y dramática y no aburrir al lector.


Como nos tiene acostumbrado La Compañía, el libro cuenta con un excelente posfacio escrito por Luisa Borovsky, la traductora del mismo, que tal vez convenga leer antes de comenzar con el libro, como para ubicarnos temporalmente tanto en la época de la historia, como en la de la vida de Turgueniev al momento de escribirla.

1 comentario:

maferfarrukita dijo...

gracias por todo

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