TODOS MIENTEN (de Osvaldo Aguirre) por Nicolás Correa

TODOS MIENTEN

de Osvaldo Aguirre

Negro Absoluto, 2010

por Nicolás Correa




Un escritor de género


Analicemos el siguiente punto: Negro Absoluto nos permite llegar a un par de autores que son verdaderamente escritores de género. Uno de ellos es Osvaldo Aguirre, y de allí mi pregunta: ¿es el policial para cualquier autor? Aguirre demuestra con su seguidilla Los indeseables y Todos mienten, que no.


Osvaldo Aguirre ejecuta en su último título en Negro Absoluto, un trabajo de suma perfección. No sólo de lo que narra, utilización de elementos propios del género, recorte de espacios perfectamente alumbrados, elaboración de personajes, sino a nivel de una historia que atrapa al lector desde la primera hoja, y saber mantener el ritmo de la narración. Es imposible querer salir del mundo que Aguirre nos recrea.


En Todos mienten la historia se centrara alrededor del asesinato de Antonio Rossi, militante anarquista y siciliano, y este crimen, como en los grandes policiales, nos irá develando un mundo perfectamente calculado y craneado. El autor logra fortalecer su historia con mujeres que circulan en torno al muerto, mafiosos y un elemento indispensable para la historia, el diario y los periodistas. La noticia, la búsqueda de la novedad en donde esté escondida, la idea de que la resolución de un caso la puede entregar un periodista, en este caso, Gustavo Germán González, GGG, antes que la policía, o es más, el periodista, es quien revuelve la basura para esclarecer la impunidad.


El mundo que se recobra desde el margen en Todos mienten, es el mundo de aquellos que no tenían voz, que escondían grandes secretos, que conocían inventos extraños. Esos suburbios que Germán descubre con una óptica periférica, que funcionan como informantes, como nexos entre el misterio y una verdad particular, son los suburbios que ganan espacio en Todos mienten.
La nostalgia del periodista que utilizaba su máquina de escribir como un arma, de ese periodista extraño a nuestra época, y tal vez, encaramado en un oficio comprometido con la sociedad, es lo que evoca la imagen de Germán.


Osvaldo Aguirre es un escritor de policiales, con oficio, que parece supurar en cada una de sus líneas el género. No es un escritor que se construye desde una inconsistencia o un discurso, o si se quiere, desde una imagen parlanchina, Aguirre es un escritor de policiales con todas las letras.
Ahora, se debe destacar el final de Todos mienten, un final con la mejor orquesta, un final que cierra la trama, con precisión quirúrgica, y decora una novela perfecta. Un final para ser leído dos veces y disfrutarlo tantas veces como sea necesario.

1 comentario:

Apacheta dijo...

Comentarios que dan ganas de leer libros. Vale.
Gracias LAT por seguir LAT.
Gervasio

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