EL INCENDIARIO (de Egon Hostovsky), por Pablo Ariel Varela

EL INCENDIARIO
de Egon Hostovsky
Fiordo Editorial, 2014
por Pablo Ariel Varela



"Y el mundo se transforma para siempre en un reino de sombras muy diferentes a las siluetas que las proyectan. Uno ya no cree en los recuerdos, no cree en su memoria. Permanece igual en el centro de los cambios. Se enferma de aislamiento" Egon Hostovský.

Egon Hostovský escritor nacido en 1908 Hronov República Checa en el seno de una familia pequeño burguesa judía dedicada a la producción textil, pariente lejano de Stefan Zweig en 1939 tras la ocupación alemana emigro a Estados Unidos, regreso a su país natal en 1946 donde ejerció tareas diplomáticas hasta 1950 tras conflictos con el régimen comunista se instalo definitivamente en Norteamérica donde falleció en 1971. Su obra está influenciada por su origen judío y el exilio, pese de contar con varios títulos es un casi inédito en castellano a excepción de El complot editada en 1976 por Plaza Janés, El incendiario es la segunda novela traducida directamente del polaco por Elena Buixaderas.

¿Cómo encasillar El incendiario? Como una novela psicológica, un juego de "sombras y siluetas". Las sombras del lugar donde trascurre la novela Zbecnov un pueblo perdido en las montañas de Boehmia "… un lugar olvidado, ignorado con justicia ya que en él no nació ningún hombre o mujer celebre..." ; las sombras de sus habitantes y un lugar clave la posada "la paloma de plata" de Josef Simon y su familia; las sombras muy distintas a los personajes que reflejan. Bajo la figura de un rustico posadero Josef Simon "Era el tabernero ideal: a nadie creía nada y le daba la razón a todo el mundo. Sólo representaba una verdad, la verdad de la hospitalidad llevada en la sangre" tras la muerte de su padre (el viejo Simon) a los 43 años, repleto de deudas se vio obligado en casarse con la mayor de las tres la hijas de "un rico campesino de un pueblo vecino" a cambio de seis mil monedas de oro. Con ella, veinte años menor, pálida, débil estereotipo romántico de la esposa infeliz, tuvieron dos hijos Eliska y Kamil. La aparente tranquilidad desaparece a medidas que los hijos van entrando en las adolescencia, las rebeldías de los hermanos y la aparición de Dora, amiga de Eliska, rechazada por los padres, genera un amor enfermizo en Kamil, hace estallar la crisis familiar.


Con pocos elementos, un marco de un pueblo convencional, Hostovský crea un simple conflicto familiar, una trama espesa y sofocante (sin por eso sacrificar la ironía) se apoya en el clásico tópico: «pueblo chico, infierno grande» sin perder efecto, al contrario, la historia llega a una cima con la figura de un anónima del "incendiario", personaje extraño que amenaza con el destruir el pueblo dando lugar a un sinfín miedos: el enemigo externo/interno, el "miedo divino" "Dies Irea" la falta de fe (el fuego como peste), la superstición y a la oscuridad profunda que revela la humanidad amenazada por lo desconocido y un final inesperado para sellar el relato.

1 comentario:

Elena B. dijo...

La novela esta... ejem... traducida directamente del checo...

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